El pulido es un proceso de acabado superficial que se utiliza para alisar y refinar piezas mecanizadas por CNC y de chapa metálica mediante la eliminación mecánica de pequeñas marcas de herramientas, arañazos e imperfecciones superficiales. Mediante el uso de bandas, ruedas o compuestos abrasivos, el pulido mejora la suavidad de la superficie y crea una apariencia limpia y uniforme, desde un acabado satinado hasta uno de efecto espejo. Se aplica comúnmente después del mecanizado para mejorar tanto la calidad visual como la sensación al tacto, especialmente en componentes funcionales o de cara al cliente.
Este acabado se utiliza ampliamente en aluminio, acero inoxidable, latón y otros metales donde la estética, la resistencia a la corrosión o la reducción de la fricción son importantes. El pulido no altera significativamente las dimensiones de la pieza, lo que lo hace adecuado para componentes de precisión con tolerancias ajustadas. En el mecanizado CNC y la fabricación de chapa metálica, el pulido se suele utilizar para carcasas, soportes, carcasas y piezas decorativas que requieren un acabado liso y profesional antes del anodizado, el recubrimiento o el ensamblaje final.
